
Normal 0 21
Unas gotas de savia, procedentes de las dolorosas profundidades de la montaña, salpicaron mi rostro impotente frente su gran desolación, muerte de tanta belleza y esplendor. ¡Todo por cuanto!. ¡¿Para qué?!. Roca, negro, silencio, y aquel temible olor; todo estaba perdido, no pudimos impedirlo. Pasarán cientos de años hasta que todo vuelva a quedar...